Algunas personas guardan cosas y algunas otras no

Algunas personas conocen a otras personas, hablan de sí mismas, comparten sentimientos, comparten experiencias. Algunas personas guardan con cariño libros que disfrutaron, recuerdan momentos con fotografías, tienen toda una casa llena de diferentes objetos repletos de memorias. Guardan y recuerdan, se sienten cómodos al estar rodeados de todas esas cosas. Ese libro que tanto les gustó, ese regalo de un amigo cercano, todo eso descansa cerca de ellos, tal vez se encuentre dentro de un cajón o arriba de un estante a lado de la foto familiar o con los amigos. No importa que no vuelvan a leer ese libro, usar ese regalo o siquiera tocarlo, esas personas sienten la calidez de los recuerdos con el simple hecho de que esos objetos descansen cerca de ellos, que sepan que son de su propiedad, que están bajo su cuidado.

Algunas personas nunca conocen realmente a otras personas, hablan poco de sí mismas y forman parte de charlas superficiales, nunca conocen o son realmente conocidos. No se encariñan con objetos o historias, no tienen muchos recuerdos con otras personas, no guardan nada que los haga sentir ese calor familiar. Estas personas tienen cosas, pero no guardan cosas. Si algo se descompone simplemente lo tiran y consiguen algo más que lo sustituya. Estas personas caminan por la calle y saludan con una sonrisa simple, una sonrisa profesional, una sonrisa inmediata. Un ‘buen día’, un ademán y listo. Nadie los conoce realmente, no tienen amigos cercanos, viven cerca de muchas personas pero nunca hablan en profundidad con ellas, no comparten sentimientos ni recuerdos. No se atan a nada.

Son personas. Son algunas personas. Son solo dos caminos. Dos formas de vivir.

Notas


Published: 210703