Somos personas completamente distintas

No importa que tan natural parezca tu rutina. Que tan comunes sean algunas de tus costumbres. No importa que aquello que tú haces lo hagan millones de personas más. Porque allá afuera en algún lugar del mundo, debajo de un techo de madera o uno de concreto hay alguien que hace exactamente lo contrario. Lo hace todos los días, y para esa otra persona eso es lo natural. Y, de la misma manera, hay miles de personas como él o ella que hacen eso mismo todos los días y eso es lo natural para ellos. Y hablo de todo tipo de cosas. Hablo de algo tan natural como el reaccionar y sentir, de algo tan común como nuestra comida y de algo tan sutil como la manera de llevarnos esa comida a la boca. Algunos usan tenedores, algunos más palillos, otros más las manos y unos pocos no tengo idea de que usan. Y para cada uno de ellos, su manera es natural. Aquellos movimientos sutiles, aquellas creencias estrafalarias, aquel peinado que nunca creíste poder ver, aquella ropa, aquellos movimientos al hablar, aquellas formas de reaccionar a eventos que puedan parecer universales, aquel sentir. Todas esas formas tan locas y diferentes a las tuyas son naturales para esas otras personas. Solo somos personas completamente distintas. Podemos sorprendernos y maravillarnos, podemos incluso extrañarnos al ver a alguien que no llora la muerte de uno de sus familiares, al contrario se alegra, podemos pensar que aquel sentir no es natural, que aquella persona puede estar enferma. Podemos reaccionar de miles maneras ante estas formas distintas. En nuestras diferencias es donde está lo interesante. Somos personas completamente diferentes, vivimos bajo techos diferentes, despertamos a horas diferentes, comemos diferente, sentimos diferente. Somos personas completamente diferentes y podemos maravillarnos el uno al otro.

Notas


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